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La Química en el deporte de alto nivel

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Posted 18 septiembre, 2013 by admin in Columna Deportiva

¿Les ha pasado que cuando ven a una persona por primera vez entrar a una cancha o estadio, que tiene aspecto de no haber jugado ni siquiera a los policías y ladrones en su infancia, y vaQuimica1 a enfrentarse a Ustedes, ¿verdad que sienten un alivio? Pero si viene un rival desconocido, 2mt, con porte de matón, con una franela de Reggie Jackson, Joe Montana, Ronaldinho o Michael Jordan, haciendo cosas increíbles en el calentamiento, verdad que comienzan a sudar frio, a tener palpitaciones, temblores en las manos, se ruborizan, sienten ese cosquilleo en el estómago; se les va la onda, tartamudean y comienzan a reírse de la nada?. Bueno pues esto indica nada más y nada menos que aquella tenebrosa persona que está en nuestras narices, es… el verdugo bioquímico. Es un ser indeseado, despertador de nuestros demonios internos, dispuesto a arruinarnos la velada, a quien menos hemos estado esperando para lucir ante ese público hambriento de emociones.

Los científicos sospechan que nos atraen o rechazamos personas que nos recuerdan a gente de que impactaron nuestra infancia temprana o que significaron mucho para nosotros. Es un sentimiento inconsciente que nos recuerda algo positivo o negativo, y que inevitablemente trasladamos a las  personas desconocidas con las que interactuamos.

Estas sensaciones tienen su porqué en fundamentos psicológicos y físicos que se van construyendo desde la niñez. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad, en base a las asociaciones con miembros de su familia, amigos, con experiencias y hechos fortuitos. Esa también es la edad donde los entrenadores “marcan” para toda la vida a los atletas, para bien o para mal.

Antes de que una persona compita contra otra, ya ha construido un mapa mental, un plano completo de circuitos cerebrales que activan el inventario de recursos necesarios para prepararse a resistir, competir o derrotar a un individuo o un grupo.

Así pues antes de que el deporte competitivo llegue a nosotros, ya tenemos forjado el significado de las jugadas, además las reglas, lo que es bueno y lo malo, y… la persona o el equipo ideal a quien idolatrar. Los videos-scouting tienen la misión de preparar el “terreno”.

El Laboratorio Químico de la alta competición Quimica2

Imagínese una farmacia con las siguientes etiquetas:

Dopamina (Hipnosis), Endorfina (Placer), Serotonina (Paz), Adrenalina (Ritmo cardiaco), Cortisol (Estrés), Estamina (Control del dolor).

Esa especie de campo magnético, burbuja, red o nube que hace que dos o más seres se queden “atrapados” con gran placer de interactuar, ese todos para uno y uno para todos, ese apoyo incondicional, eso que los estudiosos en conducta lo llaman “La química competitiva”.

Se refiere a un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas neuronales (electricidad)) térmicas (temperatura corporal, metabolismo), orgánicas (hipotálamo, tiroides, suprarrenales y gónadas),  hormonales (químicas –dopamina, norepinefrina y serotonina-) además de ácidos, gases y olores.

Todo ello se mezcla creando una refinería interna que nos puede convertir en héroes racionales

–creatividad, espectacularidad, valor o… en villanos irracionales, como arte de magia transforma la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo. Son reacciones que en circunstancias favorables explican buena parte las claves invisibles del trabajo en equipo, el sentido de sacrificio, la honestidad en el esfuerzo y la humildad.

Del amor al odio… hay un paso Quimica3

Los infantes y las damas, son los que parecen ser más susceptibles a la acción de las sustancias químicas asociadas a la competición. Ellos son más intensos, son absorbidos más rápida y fácilmente que los hombres adultos.

La verdadera química parece sobrevenir cuando se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas que tiene la capacidad de aumentar la energía física y la lucidez mental.

El cerebro responde a tal compuesto con la secreción de dopamina (inhibe el apetito), norepinefrina y oxitocina, provocando que los “gladiadores” puedan permanecer enfocados en el campo de batalla sin sensación alguna de cansancio o sueño. El doping de los Dioses.

Estos compuestos también tienen la particularidad de ayudar a forjar lazos permanentes entre los jugadores, luego de frecuentes oleadas de emociones (victorias) y por si fuera poco, esos atletas hasta se recuperan y resisten mejor las lesiones y enfermedades por el increíble fortalecimiento del sistema inmunológico. En caso contrario, a los grupos de baja satisfacción y algunas decepciones (derrotas) sus receptores cerebrales se bloquean para recibir la oxitocina, se les dificulta establecer lazos de unión y sacrificio con sus compañeros.

Lamentablemente la luna de miel no es eterna, necesita renovarse a medida que crecen los retos. Por eso las rachas son difíciles, e inevitablemente, al final, la cohesión bioquímica decae. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a esas sustancias. En eso entrenadores como Phil Jackson, Billy Martin y Pep Guardiola son verdaderos “maestros”.

Es entonces cuando comienza una segunda fase donde están presentes otro tipo de sustancias químicas como las endorfinas de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos; los que confieren la sensación común de seguridad, comodidad y paz, dando lugar a la etapa del apego, el family sense, los hermanos, la pandilla. La Maquinaria Roja (Rojos de Cincinnati), La Naranja Mecánica (Selección de futbol de Holanda) y los Jordanaires (Chicago Bulls) son tres ejemplos concretos de lo que pretendemos graficar en este aparte.

La química en el espectáculo

La química también interviene cuando la persona se siente herida o amenazada por algún rival, resentido o… con su orgullo en juego. En consecuencia la respiración aumenta 40 ciclos por minuto, la sangre se “alborota” y se acumula en sitios como los labios, las mejillas, los genitales.

Un real proceso de excitación donde, no se sabe pero aparece la capa de superman. El ritmo cardiaco puede aumentar hasta 100 pulsaciones por minuto, y la glándula del timo segrega timina en mayor cantidad elevando el estado de ánimo. El timo acaba con la timidez.

Es imposible hilvanar rachas o dinastías sin la configuración de una buena química

La química de la competición: El secreto del sacrificio

Los factores químicos que influyen en nuestra percepción inconsciente del juego son muchos. Todos ellos son claves para encontrar los compañeros ideales. ¿Por qué nos combinamos mejor con ciertas personas? ¿Por qué una persona nos parece que encajan en nuestro estilo, porque con otros nos cuesta e incluso se nos hace insoportable articular jugadas o esquemas? Los mapas mentales son los responsables y son algo más calculado y científico de lo que parece.

Nuestras formas inconscientes de teamwork

Los científicos creen que competir es parte de la evolución de la especie y la lucha por la supervivencia. Pero ¿De qué depende en concreto que dos, tres, cinco o doce atletas sean compatibles? Al parecer tiene mucha más importancia la química de lo pensamos.

En deportes individuales (boxeo, tennis, esgrima, gimnasia, judo, natación. pingpong, ajedrez) el papel del entrenador es determinante y en el caso del automovilismo hacer familia con los directivos, managers y mecánicos harán un trabajo más eficiente y competitivo.

Pero ¿qué es exactamente la química? ¿Cómo puede la ciencia explicar ciertas emociones y sentimientos? Aunque suene demoledor: El teamwork (Amor+Sacrificio) está basado en la química. De hecho, parte de varios procesos químicos en nuestro cerebro, que se estimula al percibir a alguien competitivo, un reto, una amenaza o el ego. Este estímulo llega hasta nuestro sistema nervioso central. Ahí, ocurren ciertas reacciones químicas que acaban en esa sensación de que alguien nos impulsa a cooperar con él o a destruirlo, y que finalmente, pueden contribuir al éxito y prestigio de un EQUIPO, pero también a su fracaso.

En la dinámica del juego, no solo es importante el factor visual, también es determinante el olfato, el olor también determina quién nos atrae o nos reta. El factor decisivo son las feromonas, la fragancia que llevamos impresa cada uno. Cada ser humano envía señales en forma de sustancias químicas y que permiten que sintamos estas reacciones. Las feromonas activan la pituitaria y facilitan la inmediata segregación de ciertas hormonas específicas.

Las hormonas son como mensajeros de la química, producidos por el cuerpo humano. Una de ellas son las endorfinas, que nos hacen sentirnos más alegres y dispuestos. También segregamos la serotonina, que estimula zonas del córtex cerebral relacionadas con las decisiones. La serotonina es la responsable de nuestras satisfacciones y reduce sentimientos negativos como el miedo y el dolor. La tercera es la dopamina, que nos activa, las ganas de vivir, el peace&love de John Lennon.

El amor y el sacrificio son un cóctel de hormonas. La atracción visual, olfativa y táctil. Esta mezcla de hormonas nos “intoxica” y casi deja a nuestro cerebro “drogado” en el buen sentido de la palabra. Eso sí, es importante que después del trabajo y ese complejo proceso del laboratorio químico interno, podamos compartir intereses, logros y retos, plantearnos metas a futuro o sea más que un conjunto de hormonas, que sepamos construir lazos de cooperación, apoyo y coherencia competitiva, dentro y fuera de la cancha.

NO TODO ES COLOR DE ROSAS

Cuando la armonía se rompe, se involucran ciertas sustancias químicas; los niveles hormonales se derrumban y el cuerpo experimenta una especie de “síndrome de abstinencia” que seguramente generarán insatisfacción, frustración, separación e incluso el odio y la depresión que sienten muchas personas tras una ruptura, sin herramientas de control.

La química es un es un cóctel de hormonas. El sacrificio, el teamwork, el estímulo visual, olfativo y táctil. El entrenador muchas veces tiene que actuar de catador y controlador de esas dosis de hormonas que nos “intoxica” y casi deja a nuestro cerebro “drogado” en el buen sentido de la palabra. A veces sin orden en la PEA, es decir, los Pensamientos Emociones y Acciones

Científicamente entonces, existe una química interna que se relaciona con nuestros Pensamientos, Emociones y conductas; ya que hasta el más sencillo de ellos, está conectado a la producción de alguna hormona.

¿Cree en la química competitiva? Déjenos su mensaje.

Email: elismarrufo@gmail.com o cuenta Twitter @PNL_ElisMarrufo

Algunos atletas presionados por elevadas expectativas de rendimiento asociadas a sus contratos y su nombre, sucumben a la Química “artificial”. Con una secuela de implicaciones éticas, morales, espirituales y legales, al margen del juego limpio. 

REFLEXION: El rendimiento vía química “artificial”. Debe ser severamente castigado!! 

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