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Devonish, el primero y Bolívar, el benjamín

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Posted 12 agosto, 2013 by admin in Columna Deportiva

Son doce los medallistas olímpicos del país y sus gestas son inolvidables

JESÚS COVA |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

domingo 4 de agosto de 2013  12:00 AM
“Siempre recuerdo cuando nuestra bandera flameaba, orgullosa. Giré la vista hacia las tribunas y vi a mis compañeros llorando. A mí también se me vinieron las lágrimas”.
Las palabras que anteceden, pronunciadas ya hace algunos años, son pertenecientes a Asnoldo Devonish, en opinión de una buena mayoría de entendidos el atleta más completo -brilló con luz intensa en beisbol, fútbol, básquet y voleibol, aun cuando terminó por dedicarse con exclusividad al atletismo- que jamás haya pisado una cancha, un terreno deportivo, en la Venezuela de ayer, de hoy y acaso de mañana. Parece haberse roto el molde.
Leí esa muy emotiva expresión de Asnoldo hace unos días en uno de esos ahora muy constantes momentos de holganza la que, dicen, es la madre de todos los vicios.
Para hacerla a un lado (a la pereza, quiero decir), opté por “navegar” en la red y me vino la idea de escribir alguna cosa, como esta, acerca del país y más concretamente sobre la incursión de él en el concierto olímpico, intervenciones que suman 17 desde aquel remoto 1948 cuando a don Julio César León se le metió en la cabeza ponerse al hombro su bicicleta de carreras, pedir ayuda por aquí y por allá, solicitar a nuestro recién nacido Comité Olímpico que le inscribiera, comprar un boleto aéreo y finalmente marcharse hasta Londres.
Se convirtió así en el primer criollo en mostrar al mundo deportivo el pabellón tricolor frente a los miles que estuvieron en la inauguración de la magna fiesta del músculo de hace ya 65 años.
Una docena en el podio
Estoy perdiendo la ruta trazada mentalmente y comencé a divagar, sin querer queriendo como El Chavo de Pérez Bolaños, y la idea que me sentó al frente del procesador de palabras no era precisamente la de aburrirles con una muy larga historia de la Venezuela Olímpica.
No. Al comenzar a navegar, y a escribir tenía pretensiones menores, como la de preguntarme y responderme (y responderle a ustedes), trivialidades de este tenor a sabiendas y sin dudarlo de que sobran los que conocen bien que hemos tenido en esos 65 años transcurridos desde la gesta de Julio César León, a doce compatriotas montados en uno de los tres escaloncitos del podio, probablemente tan llorosos y emocionados como lo estuvo Asnoldo, y también sé que sobran quienes pueden dar sus nombres con muy poco esfuerzo de memoria: Son ellos el triplista Asnoldo Devonish (q.e.p.d.), el tirador Enrico Forcella (q.e.p.d.), los boxeadores Francisco “Morochito” Rodríguez, Pedro Gamarro, Bernardo Piñango, Marcelino Bolívar y Omar Catarí, el nadador Rafael Vidal (q.e.p.d.), el pesista Israel Rubio, las taekwondistas Adriana Carmona y Dalia Contreras y el último de ellos, el espadista Rubén Limardo.
Sólo 12 privilegiados entre los más de 600 que nos han representado en el espectáculo rey del deporte universal.
Es imposible que, por ser tan pocos, no les recordemos siempre con orgullo, admiración y cariñosamente, con un carácter de permanencia.
Enrico Forcella, el mayor
A medida que revisaba y analizaba detalles acerca de ellos en la red (esa invaluable herramienta de consulta de la actualidad tecnológica.
Los viejos periodistas debíamos recurrir a la memoria y a lo que guardábamos en carpetas que a veces se perdían), comencé una auto interrogación: ¿ Quién alcanzó la hazaña a menor edad? ¿Y el más viejo? ¿Cuál región del país ha dado más medallistas? ¿Cómo lo lograron? En fin, una serie de banalidades, si les parece, con las que me distraje y así hacer este trabajo.
Ayudado por Wikipedia y por otros sitios en Internet hallé las respuestas. Espero que ustedes se distraigan ahora con las mismas. Por supuesto, la generalidad conoce bien que el primero que lo consiguió fue Devonish. ¿Pero sabrán que por apenas 10 días no es también el menor en hacerlo?
En efecto, cuando el pionero de los ganadores nativos de medallas escoltó en Helsinki, Finlandia, al brasileño Adhemar Ferreira Da Silva (16.13 metros) y al soviético Leonid Schervakov (15.98 mts.), con su triple salto para bronce de 15.52 metros, en el último de sus intentos, era un mocetón moreno y espigado de poco más de 1.80 centímetros de estatura, posiblemente nervioso ese 23 de julio del año 1952 que quedó inscrito eternamente en la historia del deporte nacional.
Maracaibo, Zulia, lo vio nacer un 15 de junio del 32, es decir, que su presea broncínea la obtuvo a los 20 años y 38 días, salvo error de cálculo cronológico. Pudiera hacer una mini biografía de su rutilante ejecutoria deportiva, de él y la de los otros once, pero el espacio no alcanza. Ni seguramente la paciencia, mejor impaciencia, de lectores en tiempos tan veloces, de apúrate que nos siguen. Agrego tan sólo que Caracas lo vio morir el 1-1 de 1997 después de batallar sin éxito contra un cruel mal.
¿Y el más añejo? Es Forcella, nacido el 18-10-1907 en Mónaco y fallecido el 1-10 de 1989 en Caracas. Al quedarse con el bronce en rifle de 50 m. cuerpo a tierra, con 587 puntos, en los Juegos de Roma, 1960, el venezolano-monegasco contaba pues, con 53 años muy bien vividos y de trabajo digno y sin descanso…
Marcelino es el benjamín
Estoy obligado a comprimir las líneas y a apretar el paso.
Así, añado que un mosca ligero (48 kilos), el guayanés Marcelino Bolívar, ocupa el lugar de honor en cuanto a edad, con 20 años y 28 días -nació el 14/07/64- al conquistar el tercer lugar en el boxeo de Los Ángeles-1984 el 11 de agosto al caer ante el estadounidense Paúl González (ganó el oro) luego de haber derrotado a Jamili (Filipinas, por 5-0), Agapito Gómez (España, 4-1) y a Carlos Mota (Guatemala, 5-0).
Siguen después, no en orden de edad sino de años en los cuales ganaron sus medallas: Francisco “Morochito” Rodríguez, primer atleta dorado olímpico de Venezuela, nativo de Cumaná (20-09-45) con 23 años y unos meses el 26-10-68, día en que superó al surcoreano Yunh Jo Jee por 3-2 en la Arena México de Ciudad de México.
Luego el zuliano Pedro Gamarro, el “Tren de Machiques” como lo bautizó el periodista Orlando Galofré, con algo más de 21 años (nació el 8/01/45) en la jornada final del boxeo del peso welter en Montreal, Canadá, en 1976, frente al germano Jochen Bachfeld.
Es historia que el público abucheó durante más de 10 minutos el fallo de los miopes jueces, más ciegos que miopes, jueces que dieron el triunfo al europeo y dejaron con una plata -que debió ser oro-  al zuliano.
A continuación están el caraqueño Bernardo Piñango (09/02/60), plata en Moscú-80, veinteañero con pocos meses más cuando obtuvo la plata en final frente al cubano Juan Hernández, muy superior en cuanto a experiencia no en calidad boxística; el pluma larense Omar Catarí (25/04/64) y el caraqueño Rafael Vidal (06/01/64), de 20 y 20 años y meses al ganar bronce en Los Ángeles-84 en el peso pluma del boxeo y en los 200 mariposa, con 1.57.51, aventajado por el australiano Jon Sieben (1.57.04) y el teutón Michael Gross (1.57.40); el zuliano Israel Rubio (11-01-81), bronce en los 62 kilos de halterofilia en Atenas-2004, a los 23 años; Dalia Contreras, la taekwondista hija de Cabudare, Lara, de 23 años cuando se colgó el bronce en los 48 kgs. de Beijing (o Pekín) de hace cinco años y finalmente Rubén Limardo, el más reciente y el segundo de oro, nacido en Ciudad Bolívar el 3 de agosto del 85, vale decir, con 27 años al consagrarse en la espada individual de Londres 2012 con cinco victorias la última sobre el noruego Piasecki, 15-10.
Las damas van de último
De seguro en este momento me hacen trizas: ¡Se le olvidó Adriana Carmona. Qué riñones!
No fue así. Como dama, debía Adriana debió estar de primera. O junto a Dalia. Pero pasa que Adriana (aclaro: tampoco subestimé al taekwondista Arlindo Gouveia, quien es personaje ideal para otro trabajo y oro en Barcelona-92, no oficial) ocupa un sitial de real privilegio.
Ciertamente en justicia la tesonera y valiente deportista de Guanta, Anzoátegui, debería haber sido ubicada por mí en el tope en lo que se refiere a la de menor edad de los ganadores de galardones, puesto que capturó la primera de sus dos medallas -lo no conseguido por ningún otro atleta del patio- en un evento olímpico a los 19 años y algunos meses.
Nacida el 3 de diciembre de 1973, terminó tercera en Barcelona de España en el 92.  Debe recordarse, sin embargo, que en esos Juegos el taekwondo entró en el programa de competencias en calidad de deporte de exhibición, condición que impide su inclusión en la medallería oficial admitida o reconocida por el Comité Olímpico Internacional.
Doce años después la inagotable oriental – quien registra además asistencias a Sydney-2000, Atenas-2004 y Beijing-2008- puso en su cuello el bronce en los 67 kilogramos ante los espectadores griegos y de la TV de todo el mundo, ahora sí con etiqueta de formal medallista olímpica. Tenía entonces 37 años..
¿Vieron que no la había olvidado?
Después seguimos. Si Dios quiere.

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